Recientes datos indican que niños, niñas y adolescentes entre 10 y 19 años concentran la mayor alza en atenciones de salud mental, siendo la depresión y la ansiedad, los principales problemas que presentan. Sobre este tema, fue entrevistado en el programa #SonarGlobal de radio Sonar, el Dr. Juan Pablo el Río, psiquiatra infantil y del adolescente, académico de la U. de Chile e investigador de Imhay.
De acuerdo al especialista, tal como ocurre con otros fenómenos complejos, no se puede encontrar una causa única que explique este aumento de consultas, “pero sí vemos que hay ciertos factores que inciden definitivamente, por lo menos tres que han sido estudiados. El primero es el factor digital: el mal uso de pantallas tiene un impacto sobre la salud mental de los adolescentes”, indicó.
“También una situación de la pandemia que se viene arrastrando. Es importante aclarar, eso sí, que esta alza venía de antes de la pandemia, pero al parecer ese periodo lo agravó. Y finalmente, yo diría que hay también, y quizás esto puede ser más esperanzador, una baja en la estigmatización de la salud mental”. Esto último, según indica el académico, puede estar influyendo en que más personas busquen ayuda especializada y por ello se reporte un aumento de atenciones de salud mental.
Frente a quienes señalan que estaríamos ante una llamada “Generación de Cristal”, el investigador de Imhay señala que “no es que los adolescentes estén más frágiles, sino que el mundo en el que están creciendo les está exigiendo más adaptación para desafíos cada vez mayores. Entonces también hay una responsabilidad nuestra, desde el mundo profesional, de cómo les damos las herramientas para enfrentarlo, para darle seguridad, para acompañarlos en estos desafíos. Finalmente, la presión a la que están sometidos también está siendo más intensa que en las generaciones anteriores”.
Respecto a lo que es esperable de cada adolescente en esta etapa de la vida, el profesional indicó que eso dependerá de cada joven, sin embargo, debe existir un criterio básico de funcionalidad. ¿Qué significa ello? “Que el adolescente pueda hacer las cosas de adolescente, es decir, asistir al colegio, participar dentro de algunas actividades familiares, tener instancias de socialización, ojalá tener algún hobby que pueda aplicar en su tiempo libre. En el fondo esos son indicadores de que las cosas están bien”, indicó el Dr. Del Río.
“La adolescencia es un periodo de muchas confrontaciones, momentos difíciles van a haber de todas maneras, pero tampoco hay que patologizar eso. El tema es cuando ya hay una disrupción de las actividades propias del adolescente, ahí sí uno habla de que está ocurriendo algo”, puntualizó.
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